Nuestro producto ejerce un papel relevante a nivel de la mucosa duodenal estimulando la evacuación de la bilis y la secreción pancreática. Estas funciones son básicas para la degradación de las grasas y su absorción por la mucosa intestinal.
Con el consumo de aceite de oliva la concentración de bilis es mayor, que cuando comemos otras grasas, y eso permite una facilidad de acción a la lipasa en sus funciones lipolíticas.
Aunque el aceite de oliva no puede substituir los tratamientos de las úlceras gastroduodenales, está claramente demostrado su efecto terapeútico protector en las lesiones gástricas.
Efectivamente, se ha puesto de relevo que al añadir a las comidas aceite de oliva, se produce una reducción de la concentración del fluido gástrico, cosa que tiene una incidencia positiva en las indigestiones y en el no desarrollo de úlceras pépticas.
El Aceite de oliva tiene un efecto positivo en los tres puntos que afectan a la tolerancia gástrica:
- Deprime muy poco el tono del esfínter del esófago.
- No retarda el tiempo de vaciado gástrico.
- No modifica la secreción gástrica.
Es destacable su efecto laxante que representa una buena ayuda en el tratamiento del estreñimiento crónico.
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