El Aceite de oliva y el crecimiento

Ha sido demostrado que nuestro aceite es el que presenta la relación linoleico/2-linolénico que más se acerca a la de la grasa de la leche materna. Deficiencias en estos ácidos podrían suponer daños irreversibles en el sistema nervioso.
Por otro lado relaciones linoleico/2-linolénico diferentes a la óptima podrían producir un menor desarrollo de los tejidos hepático y cerebral.
Conviene no olvidar que la relación Vitamina E/Poliinsaturados es también óptima en nuestro aceite y eso tiene una gran importancia en las personas en edad de crecer ya que se evitan las anemias provocadas por una deficiencia en vitamina E y una peroxidación excesiva de los poliinsaturados.
Este efecto protector ante la peroxidación es también aplicable a los huesos el cual se traduce en una mineralización correcta del hueso en el crecimiento y desarrollo de los infantes.